El bienestar íntimo ha evolucionado permitiéndonos integrar el placer en nuestra rutina diaria con naturalidad. Ya no...
El deseo no vive aislado del resto de tu vida. De hecho, el estrés, las preocupaciones y el ritmo diario pueden influir directamente en cómo conectas con tu placer y tu intimidad. Si alguna vez has sentido que el cansancio o la presión mental apagan tus ganas, no estás sola/o: es más común de lo que parece.