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Cómo lograr la lubricación adecuada

Si hay una aliada clave para disfrutar en cualquier relación es la lubricación. No solo aumenta la excitación de la persona y la pareja al reaccionar a los estímulos, sino que facilita y hace más cómodo cualquier encuentro sexual.

El papel más importante de la lubricación es hacer facilitar la experiencia y evitar molestias por ambas partes. El cuerpo femenino está preparado para lubricar de manera natural en el momento de tener relaciones al sentir excitación, pero pueden existir causas que hagan que no se produzca de manera natural o suficiente. Desde motivos tan sencillos como que el cuerpo sufre cambios durante los ciclos hormonales, el embarazo o la menopausia, hasta razones más complejas como alteraciones en el funcionamiento hormonal, problemas físicos o cuestiones psicológicas. Además, en el sexo anal no se produce lubricación natural, por lo que es necesario utilizar lubricantes para mayor seguridad y comodidad.

Cuando se opta por una ayuda extra para la lubricación, es importante tener claras tres cuestiones:

  • qué tipo de prácticas que se van a llevar a cabo
  • qué método de protección se utiliza
  • posibles alergias o reacciones del cuerpo

Y es que existe una amplia gama de lubricantes diferentes que varía y depende no solo de los gustos personales, sino también de su composición y la finalidad que se le quiere dar.

Los lubricantes de base acuosa son ligeros, menos densos y, por tanto, menos duraderos. Son ideales para prácticas orales y vaginales, pero menos indicados para sexo anal por evaporarse con más facilidad. Son compatibles con los preservativos de látex y de silicona, no los dañan ni deterioran.

Los lubricantes con base de silicona son más densos y, por tanto, su efecto dura más tiempo. Es cierto que dan una sensación más “pringosa” y pueden manchar, por lo que hay quien los descarta. Sin embargo, son preferibles a los de base acuosa si los quieres utilizar para penetraciones anales. También pueden usarse para sexo vaginal y oral, aunque en este último caso la densidad no agrada a todas las personas. Son totalmente compatibles con el uso de preservativo, por lo que no debes preocuparte de que puedan dañarlo.

Los lubricantes con base de aceite no son aconsejables en el caso de utilizar como método de protección el preservativo masculino. La composición del aceite sí puede deteriorar e incluso romper el preservativo, eliminando así cualquier protección. Están totalmente desaconsejados para encuentros ocasionales, en los que el uso del preservativo es totalmente recomendable.

En cuanto a los efectos que producen los lubricantes, es un mundo completamente a gusto de los consumidores. Si lo único que buscas en un lubricante es facilitar las relaciones, lo más recomendable es que optes por el más natural posible, eliminando perfumes y añadidos. En el caso de que quieras añadir un toque diferente a tus encuentros sexuales más allá de la comodidad de la lubricación extra, puedes optar por los que suman experiencias sensoriales.

El olfato es uno de los grandes aliados en el sexo. Los lubricantes con olores y sabores aumentan el placer en los momentos de sexo oral. Además, si el olor es relajante, ayuda a crear una atmósfera más íntima a través de un masaje. El tacto es otro de los sentidos que pueden estimularse con la lubricación. Los lubricantes con efecto frío o efecto calor generan una mayor intensidad en el momento de la relación y aumentan la sensación de placer en el orgasmo.

Elegir el lubricante ideal depende de qué buscamos en cada momento, y podemos tener varios, porque no siempre nos apetece lo mismo. Lo que siempre aconsejamos es que sean productos para uso específico sexual, testados y homologados. Los lubricantes caseros quedan totalmente fuera de esta recomendación, ya que no solo dañan los preservativos masculinos, sino que producen alteraciones en el Ph de las mucosas y causan infecciones.

Posted in: Bienestar e Higiene

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